Descubre lo que necesitas saber de tu cliente para escribir textos que conecten. Copywriting.

El cliente: ese gran desconocido. ¿O no?

¿Qué sabes de tu cliente? ¿Lo conoces o podría ser cualquiera? No me refiero a qué sabes de su vida en plan cotilleo sino a qué sabes de él en relación a tu negocio.

Y es que conocer al cliente al que te diriges es el primer paso para crear unos textos efectivos.

El copywriting no comienza cuando te sientas delante de la pantalla para escribir lo primero que se te viene la cabeza. Comienza con una investigación y uno de los puntos clave de esa investigación sirve para entender al cliente y poder escribir después unos textos que capten su atención y conecten.

Realizar una investigación centrada en tu cliente te permitirá:

—> Basar tus textos en una situación real alejada de suposiciones que pueden ser o no ser.

—> Escribir los textos como si de una conversación se tratase y en la que hablas el mismo idioma que tus clientes.

—> Ofrecerles toda la información que, de verdad, necesitan para tomar la decisión de compra.

Qué información sobre tu cliente es relevante para los textos

–> Su situación de partida. El antes.

Será beneficioso para tus textos (y para tu negocio) entender cuál es la situación de partida de tu cliente en relación a tus productos y servicios.

Saber qué necesidades tiene que le puedes ayudar a cubrir; qué problemas puede resolver con tus productos o servicios; o qué desea y puede alcanzar con tu oferta.

Esto te servirá como punto de partida para empezar a averiguar cómo le hace sentir esa situación.

Es importante que sepas cómo se siente porque conectamos con las emociones. Y reflejar esas emociones en tus textos, por ejemplo a través de historias, hará que se sienta identificado y que reconozca que tu oferta es lo que busca. Eso despertará su interés por lo que vendes.

Para conocer la situación de partida debes averiguar cuáles son sus frustraciones, sus preocupaciones y las objeciones que pueda tener ante la decisión de comprar o no tus productos o servicios.

Toda esta información te irá dando pistas sobre lo que debes incluir en los textos.

–> Su situación deseada. El después.

Cuál es la situación a la que tu cliente quiere llegar y puede hacerlo gracias a tus productos o servicios.

En este punto, eso que tu cliente quiere conseguir debe coincidir con los beneficios de tu oferta. Por eso aquí la investigación enlaza con la definición de tus productos o servicios que es otro de los puntos clave de la investigación.

Debes saber qué quiere conseguir y también cómo se quiere sentir. Como en el apartado anterior, esto te servirá para conectar con sus emociones, lograr que se interese por tu oferta y hacer que la vea como solución.

Te servirá para presentar tus productos o servicios de forma atractiva para tus clientes. Para enfocar tus textos en base a unos resultados tangibles.

–> El lenguaje que utiliza.

Utilizar el mismo tipo de lenguaje que tu cliente facilitará el que consigas esa conexión.

Para empezar, entenderá lo que le estás diciendo. 

Dos aspectos a tener en cuenta al elegir el lenguaje que utilizarás en los textos de tu web son los término técnicos y el tono de voz.

Presta atención al lenguaje técnico.

Puede pasar en sectores en los que se utiliza un lenguaje técnico que el cliente, aunque tenga la necesidad, no comprenda esos términos. Y además no tiene por qué hacerlo. Tan sencillo como que no es necesario.

Por ejemplo, en un servicio de desarrollo de páginas web con WordPress, el cliente no tiene por qué saber nada de plugins, hostings, css, html, php, headers, optimización para SEO, styles o conceptos por el estilo. Quiere una web. Perfecto. Y busca ese servicio para que alguien haga justo lo que él no sabe hacer.

Si se encuentra con un texto plagado de términos “raros” es muy posible que no sepa ni de qué le estás hablando. Aunque esos servicios se ajusten a lo que busca. Por eso es fundamental conocer el tipo de lenguaje que utiliza y lo que sabe de tu sector, para poder elegir un lenguaje que comprenda.

A ese cliente tal vez le interese más saber si su web se verá bien en dispositivos móviles, si la velocidad de carga será buena o si podrá actualizar el contenido del blog sin depender de nadie y sin tener conocimientos técnicos.

Cuida tu tono de voz.

Por otra parte está el tono de voz. ¿Cómo hablan tus clientes? Es importante también determinar si utilizan un tono formal, informal, intermedio, desenfadado, alegre… Y escribir en coherencia. Aquí llegamos a otra de las partes del previo a la redacción de los textos y es  la definición del tono de voz.

Si te diriges a un público que utiliza un tono muy formal, será difícil que conectes con él escribiendo textos informales en los que predominen el humor o los términos coloquiales.

Hablar el mismo idioma que tus clientes hará que tus textos sean comprensibles y que conecten con las personas adecuadas.

Y, ¿cómo averiguar toda esta información sobre el cliente?

Escuchando

Escucha a tus propios clientes y a tus potenciales clientes. No hay nada mejor para saber qué necesitan, qué buscan y cómo se expresan.

Abre los ojos y pon atención en esos correos que te envían, en los comentarios que hacen o en lo que te dicen en una reunión.

Investigando

Indaga en las comunidades en las que se encuentran tus clientes y observa lo que dicen.

Preguntando

Otra posibilidad es preguntar a esas personas que cumplen el perfil de tu cliente a través de entrevistas y cuestionarios.

Y hay muchas más aunque la clave es mantenerse receptivo a esa información que nos llega y que puede resultar interesante para nuestra investigación.

¿Cómo ha sido tu experiencia al definir y tratar de entender a tu cliente? ¿Me cuentas en comentarios? Te leo.

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